Dos hechos me llevan a reflexionar sobre la distopía colombiana. El primero de ellos muestra un desayuno familiar, en medio, un expresidente y senador de la república exhibe un costoso equino; el hombre se ve feliz, tranquilo mientras abraza y besa al animal. No hay problema con ello, dirían algunos, es un tipo cariñoso. Pero que no se olvide que no es un tipo cualquiera, es un representante del Estado Colombiano y miembro del partido de gobierno, además. La pregunta es, ¿qué mensaje envía el senador con estas imágenes en medio de una desgarradora realidad de hambre y muerte por la crisis actual? El segundo hecho ocurrió la semana pasada, cuando en los medios de comunicación fue público el nombre de Edy Fonseca, celadora de un exclusivo edificio al norte de Bogotá, quien tuvo que ser trasladada a un hospital tras presentar un cuadro diabético grave y parálisis facial. La señora dijo a las autoridades que llevaba un mes siendo obligada a laborar sin descanso, sin poder salir y sin v...