| Carrera Séptima, Centro de Bogota, antes de la cuarentena. |
Muchas razones impiden acatar la cuarentena para miles de familias de los barrios más empobrecidos y del sector rural de Colombia. En los principales centros urbanos del país, los cacerolazos y los trapos rojos en las ventanas y balcones se han convertido en el símbolo del hambre.
Sin poder salir al rebusque de la comida diaria porque puedes recibir una multa de casi un millón de pesos o porque te puede gasear el ESMAD, los ciudadanos han expresado, no solo el hambre, sino una protesta cuando la cuarentena es imposible de cumplir en un país con grandes brechas de desigualdad social.
Veamos algunas cifras sobre la
pobreza en Colombia. Según el DANE, el 40% de la población colombiana se
encuentra en estado de vulnerabilidad y el 19. 6% viven una pobreza
multidimensional: ni salud, ni empleo, ni vivienda, ni educación entre otros.
Además, que con la aparición del COVID 19 y las medidas de emergencia tomadas
por el gobierno, se pudo observar que el número de personas que en Colombia
viven en condiciones de pobreza, desigualdad social y económica es aún mayor; en
medio de la emergencia aparecieron 3 millones de personas que no estaban
inscritas en ninguno de los programas del gobierno.
Ante la realidad de la crisis con
rostro de hambre, se ha venido planteando en Colombia una iniciativa que se
acerca al concepto Renta Básica Universal (RBU), una propuesta contra la
desigualdad y que se traduce en un derecho monetario pagado a cada individuo y al
que se puede acceder por el simple hecho de existir. Es una seguridad básica
económica que ayudaría a solventar las necesidades mas apremiantes.
Por ello, en Colombia y ante la
crisis sanitaria y económica, la bancada alternativa del Congreso de la
República presentó una propuesta que se acerca al concepto de RBU y como una
opción para mitigar el hambre y las necesidades básicas de 11 millones de familias
de manera transitoria durante el confinamiento.
La propuesta que es elaborada por
la Escuela Nacional Sindical - ENS, consiste en entregar medio salario mínimo
legal a los estratos 1, 2 y 3 constituidos por una sola persona y un salario
mínimo legal para hogares constituidos por más personas. El costo fiscal sería
para todos los colombianos según cálculos de 8.8 billones mensuales, lo que
representa el 1% del PIB de 2019. La financiación saldría de la unificación de
todas las ayudas de los programas sociales. (Periódico El Espectador: https://bit.ly/2S8to9f )
Sin embargo y antes que tomar
medidas para salvaguardar la vida de los ciudadanos desde el punto de vista de
los derechos universales y así logar mantener la cuarentena como la
medida más eficaz contra la expansión de virus, esta semana millones de
personas saldrán a trabajar bajo una medida que ha tomado el presidente Duque para
reactivar la economía. En Bogotá serán un poco más de 1 millón de personas las
que tendrán que acudir a salvar la economía. Claro, serán principalmente
trabajadores pobres, mal remunerados y con precaria atención médica. Tocará
esperar a ver cómo resulta el experimento cuando la curva empiece realmente a
subir.
Catalina Vásquez Cardenas
Palabras de cuarentena
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